{"id":918,"date":"2021-10-10T09:27:53","date_gmt":"2021-10-10T09:27:53","guid":{"rendered":"https:\/\/cuartillas.es\/?p=918"},"modified":"2021-10-10T09:27:54","modified_gmt":"2021-10-10T09:27:54","slug":"del-alma-podrida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cuartillas.es\/?p=918","title":{"rendered":"Del alma podrida."},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-media-text alignwide is-stacked-on-mobile is-vertically-aligned-top\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/cuartillas.es\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/pexels-erik-mclean-5214413-683x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-919 size-full\" srcset=\"https:\/\/cuartillas.es\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/pexels-erik-mclean-5214413-683x1024.jpg 683w, https:\/\/cuartillas.es\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/pexels-erik-mclean-5214413-200x300.jpg 200w, https:\/\/cuartillas.es\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/pexels-erik-mclean-5214413-768x1152.jpg 768w, https:\/\/cuartillas.es\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/pexels-erik-mclean-5214413-scaled.jpg 1707w\" sizes=\"(max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><em>\u2026el siguiente relato corto surgi\u00f3 ante una especie de  prueba que me puse a m\u00ed mismo, nunca hab\u00eda escrito nada cercano al terror ni fant\u00e1stico, fue una especie de reto tras una conversaci\u00f3n con Amparo Andr\u00e9s Parriego ya que ella estaba por aquel entonces escribiendo uno para un ejercicio en un cursillo, y me sali\u00f3 regular ah\u00ed lo dejo.<\/em><\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Sal\u00eda del lugar dando una patada enorme a la verja, el ruido era considerable. Los vecinos ya sab\u00edan que el \u201cangelito\u201d abandonaba el lugar. Nadie sab\u00eda su nombre ni falta que hac\u00eda. Sus hechos le acompa\u00f1aban y nadie vio que hiciera uno bueno.<\/p>\n\n\n\n<p>Llevaba dos a\u00f1os ocupando aquel otrora bonito chalet. Su due\u00f1o en un hospital en coma, causado por un extra\u00f1o golpe en la cabeza. Se lo encontr\u00f3 tirado en las escaleras la chica que limpiaba en la casa con gran susto y envuelto en un charco de sangre.<\/p>\n\n\n\n<p>Al anochecer como una comadreja el tipo se col\u00f3 en la vivienda haci\u00e9ndose due\u00f1o y se\u00f1or de ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta hoy en d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Malvendi\u00f3 cuanto encontr\u00f3 de valor. Destroz\u00f3 cu\u00e1nto hab\u00eda de \u201cdestrozable\u201d en el lugar, haciendo de ello un vertedero de interior. Tal vez fuera que estaba acostumbrado a vivir entre basura.<\/p>\n\n\n\n<p>Como cada d\u00eda&nbsp; necesitaba delinquir y hacer mal a cualquier semejante, animal o cosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez habitase el mal en su cuerpo y deb\u00eda sacarlo afuera.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel d\u00eda le dio una patada al retrovisor de un coche aparcado dos calles m\u00e1s abajo. Y empuj\u00f3 una motocicleta aparcada junto a otras cuatro haciendo efecto domin\u00f3 y cayendo todas con estruendo todas al suelo. Despu\u00e9s&nbsp; lanz\u00f3 una botella a un desdichado gato callejero y rob\u00f3 un bolso a una pobre anciana d\u00e1ndole un terrible empuj\u00f3n. Viendo su escaso bot\u00edn estaba en el viejo parque convertido en un solar abandonado. Vertedero en ciernes adem\u00e1s de refugio y punto de reuni\u00f3n de los drogadictos, maleantes y dem\u00e1s&nbsp; chusma del barrio.<\/p>\n\n\n\n<p>Sentado all\u00ed en el banco d\u00f3nde igual se trapicheaba con droga que se fraguaban planes de robos u otras tropel\u00edas. Al sol se liaba un cigarro de hach\u00eds cuando de pronto lleg\u00f3 por el maltrecho asfalto un veh\u00edculo silenciosamente. A este preced\u00eda el ruido de las piedras desprendidas en el suelo como si se tratase de una banda sonora.<\/p>\n\n\n\n<p>Era un gran Mercedes negro tan grande que resultaba excesivo. En aquel lugar precisamente llamaba la atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l pens\u00f3 que o era el de alg\u00fan capo de la droga o de un \u201cpez gordo\u00bb en busca de emociones.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquello le llam\u00f3 la atenci\u00f3n: vio posible negocio, coche grande igual a dinero, pens\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>De un salto bajo del respaldo del banco en el que se encontraba sentado se encendi\u00f3 el porro, dando una gran bocanada y se acerc\u00f3 al veh\u00edculo&nbsp; intentando ver quien se encontraba adentro. Pero unos negros cristales le imped\u00edan averiguarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vuelta dio a su alrededor recre\u00e1ndose.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el motor segu\u00eda en marcha con la misma finura que un reloj suizo, emitiendo un zumbido casi imperceptible as\u00ed como el inefable humo del escape casi invisible a primera vista.<\/p>\n\n\n\n<p>Desconcertado ante quien pod\u00eda ocupar aquel gran coche. Y consciente de que le estaban observando desde dentro. En un arrebato de chuler\u00eda sac\u00f3 una navaja de mariposa de grandes dimensiones que abri\u00f3 h\u00e1bilmente. Puso la punta contra la negra chapa de un lateral de la carrocer\u00eda y fue caminando hasta la otra punta ray\u00e1ndolo mientras sonre\u00eda con cara de loco.<\/p>\n\n\n\n<p>Plantado delante con el arma blanca en la mano como desafiante se qued\u00f3. Mirando su obra como regocij\u00e1ndose, para con sorpresa ver que se iba cerrando la raya desde donde la empezase hasta el final. Quedando como s\u00ed no hubiera hecho nada\u2026 \u00a1Intacto!<\/p>\n\n\n\n<p>Aquello era muy extra\u00f1o. Ni corto ni perezoso lanz\u00f3 una gran piedra al parabrisas que desquebraj\u00f3 el oscuro cristal. Segundos despu\u00e9s volv\u00eda lentamente a su estado habitual y desaparec\u00edan todos los signos del golpe.<\/p>\n\n\n\n<p>At\u00f3nito el tipo pens\u00f3 en rajarle las ruedas ya era una cuesti\u00f3n personal. Dio un navajazo a la rueda delantera deshinch\u00e1ndose el neum\u00e1tico al momento. Y\u00e9ndose en pos del posterior para efectuar la misma acci\u00f3n. Pero cuando lleg\u00f3 en dos pasos not\u00f3 que algo ocurr\u00eda\u2026 se gir\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Para asombrado contemplar como se hinchaba la rueda tras desaparecer la cuchillada en ella. Dio media vuelta con la idea marcharse.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquello era una locura por un momento pens\u00f3 que aquello que fumaba era tan fuerte que le hac\u00eda ver alucinaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Al pasar junto a la puerta del conductor esta se abri\u00f3 un poco qued\u00e1ndose solo con cuatro dedos de apertura cosa que segu\u00eda dificultando ver su interior.<\/p>\n\n\n\n<p>El sujeto no se lo pens\u00f3 dos veces y la abri\u00f3\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro un interior exultantemente bello llenaba de detalles su visi\u00f3n. El cuero primaba como materia prima. Y un salpicadero d\u00f3nde el alc\u00e1ntara se fund\u00eda con maderas nobles y un volante estilo deportivo invitaba a subirse.<\/p>\n\n\n\n<p>El sujeto asomado doblemente&nbsp; perplejo. Tanto por los detalles tan lujosos como que estaba vac\u00edo y nadie sali\u00f3 de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Como resorte algo le impuls\u00f3 a ocupar en el asiento del conductor. Autom\u00e1ticamente se gradu\u00f3 a la distancia correcta de su altura y peso. \u00c9l agarr\u00f3 el lujoso volante con ambas manos y pisando &nbsp;el acelerador varias veces mientras sonre\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Maravillado toc\u00f3 un bot\u00f3n para poner m\u00fasica.<\/p>\n\n\n\n<p>Son\u00f3 la introducci\u00f3n del verano de Vivaldi. Aquel \u201cruido\u201d le molestaba. No le gustaba y no hab\u00eda manera de apagarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los violines invad\u00edan todo en interior y amartillaban sus t\u00edmpanos.<\/p>\n\n\n\n<p>En un impulso quiso abandonar el coche pero se bloquearon las puertas. Estaba encerrado. Golpe\u00f3 cristales y todo cuanto ten\u00eda alrededor. Lo que se romp\u00eda volv\u00eda a su estado natural.<\/p>\n\n\n\n<p>Cansado de la situaci\u00f3n qued\u00f3 al rato. Mientras los violines le acompa\u00f1aban.<\/p>\n\n\n\n<p>Afuera otro individuo se acerc\u00f3 al auto.<\/p>\n\n\n\n<p>No o\u00eda nada. No ve\u00eda nada y estaba a cent\u00edmetros del parabrisas incluso se hac\u00eda visera con ambas manos.<\/p>\n\n\n\n<p>El reci\u00e9n llegado era un yonki del barrio. Como le ocurriera a \u00e9l estuvo merodeando alrededor.<\/p>\n\n\n\n<p>Cansado se fue pensando que aquello podr\u00eda ser una fuente de problemas.<\/p>\n\n\n\n<p>La pieza cl\u00e1sica&nbsp; estaba en crescendo. El improvisado conductor deseaba bajarse de all\u00ed inmediatamente.<\/p>\n\n\n\n<p>De pronto son\u00f3 un pitido. Una gran llama surgi\u00f3 de debajo del asiento. Otras se le sumaron inmediatamente invadiendo todo el habit\u00e1culo. Como en un horno crematorio el sujeto se convirti\u00f3 en un c\u00famulo de cenizas en un rato.<\/p>\n\n\n\n<p>Se abri\u00f3 una trampilla y los pocos restos humanos en forma de polvorientas cenizas cayeron al suelo.<\/p>\n\n\n\n<p>Al momento todo se volvi\u00f3 crear espont\u00e1neamente con su p\u00e1tina de lujo. Relojes, palancas, salpicadero, incluso los cinturones de seguridad.<\/p>\n\n\n\n<p>El auto b\u00e1varo se movi\u00f3 lentamente y desapareci\u00f3 en instantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras robarle a su madre el dinero de la pensi\u00f3n se fue, gast\u00e1ndolo en la casa de apuestas. Luego rob\u00f3 un tel\u00e9fono m\u00f3vil a un turista.<\/p>\n\n\n\n<p>Caminaba por el parking del centro comercial cuando vio un autom\u00f3vil negro de gama alta que atrajo poderosamente su curiosidad. Estaba en marcha.&nbsp; El cristal bajado del lado del conductor le llam\u00f3 la atenci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s. Un segundo y estaba al volante. En instantes Vivaldi lo llenaba todo.<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p>                                                                                                        Foto de\u00a0<strong><a href=\"https:\/\/www.pexels.com\/es-es\/@introspectivedsgn?utm_content=attributionCopyText&amp;utm_medium=referral&amp;utm_source=pexels\">Erik Mclean<\/a><\/strong>\u00a0en\u00a0<strong><a href=\"https:\/\/www.pexels.com\/es-es\/foto\/faro-rojo-en-coche-negro-5214413\/?utm_content=attributionCopyText&amp;utm_medium=referral&amp;utm_source=pexels\">Pexels<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u2026el siguiente relato corto surgi\u00f3 ante una especie de prueba que me puse a m\u00ed mismo, nunca hab\u00eda escrito nada<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/cuartillas.es\/?p=918\" class=\"more-link\">Seguir leyendo<span class=\"screen-reader-text\">Del alma podrida.<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-918","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cuartillas.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/918","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cuartillas.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cuartillas.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cuartillas.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cuartillas.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=918"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/cuartillas.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/918\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":921,"href":"https:\/\/cuartillas.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/918\/revisions\/921"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cuartillas.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=918"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cuartillas.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=918"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cuartillas.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=918"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}